Somos vulnerables

“Trabajando la vulnerabilidad del corazón, se descubre el valor” Chogyam Trungpa

Hacer listas es algo útil, cuando no deseamos olvidar algunas cosas importantes. Hoy podría confeccionar un listado enorme sobre situaciones, en las que podría llegar a sentirme vulnerable, una de ellas, es no lograr algo, que intento sin resultado y que para otras personas parece resultar fácil y aparentemente lo consiguen sin esfuerzo alguno, pero me anima el hecho de que mañana lo volveré a intentar una y otra vez y quien sabe, si al final, mis resultados lleguen a ser, los pretendidos.

No me apetece hacerme la víctima, porque todos somos vencedores y vencidos, así que me digo a mí misma ¡¡Adelante¡¡

Brisa

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Comentarios

Nada de hacerse la víctima. Es muy cómodo sentirse perdedores e instlarse ahí. La vida es de quien lo intenta mil veces hasta que lo consigue. Caer solo nos debe servir para levantarnos una vez más.
¡Adelante, Brisa! Tu misión es repartir frescor, y lo necesitamos.

Hay cientos de sentimientos que pasan a velocidades de dos o más por segundo y quedan relegados al más absoluto de los olvidos.
Tú coges muchos de ellos al vuelo, porque estás muy entrenada en hacerlo. Éste es uno de esos casos. Y es cierto que pudiera ser el hábito de apuntarlos un hecho que haga que todo esto quede más fijo en nuestro corazón y bien a mano para nuestra voluntad.
Gracias por compartirlo, porque esto también ayuda en las batallas (en las tuyas y en las nuestras).
Mi beso y mi apoyo.

Abraxas: Que importante es, tener clara cual es nuestra misión, es algo que siempre soñe saber y aunque a veces me surgen dudas, creo que lo más simple es sencillamente dejarse llevar por el corazón, creo que el corazón también tiene una mente eficaz en su interior. Alguien dijo algo así, como “Mente eficaz, corazón creativo” quizás ahí esté la clave. Gracias por el empujoncito 🙂

Manuel Valdepeñas: ¿Sabes? Me has ayudado a verlo de una manera que no lo había sabido ver antes. Es como ese tipo de aprendizaje a través de Bits (imágenes) quedan integradas sin que apenas nos demos cuenta. Me has hecho ver que muchas de las cosas, de las emociones, de los sentimientos, funcionan igual, no tenemos conciencia de que los hemos captado y sin embargo forman parte de nosotros ya, quizás para siempre. Por eso detenernos aunque sea un segundo, a observar las emociones que sentimos y ponerles nombre nos ofrece una posibilidad de gestionarlas.
Gracias Manuel, un besito.

Tampoco tenemos por qué ser originales en todo lo que hagamos. Si yo veo que otras personas logran algo que yo intento sin éxito, tal vez imitando lo que hacen esas otras personas, pudiera conseguirlo… Que no da resultado, pues tampoco pasa nada
No se, igual no he entendido bien adonde quieres ir a parar 🙂

Un beso

Julio, me refería más bien, justo a ese “a pesar de imitar,de modelar, que no acabe de salir” . Pero has sacado un tema, que para mí es importante, modelar es algo útil, así aprendemos muchas cosas sin necesidad de inventarlas y a la vez reinventándolas, porque cada uno de nosotros, la convertimos en nueva con nuestra manera de hacer las cosas iguales de forma diferente 🙂

Un abrazo fuerte¡

Brisa, no he podido evitar volver a este post, y al ver tu respuesta, te la agradezco; tú siempre sumando, como dice ‘Claraboya’, sumando vida.

Pero bueno, que me pierdo. He vuelto aquí -y seguro que volveré más veces- porque te aseguro que este apunte me ha impactado con fuerza. Yo siempre he sido de los que piensan que se aprende mucho de los errores, sí, y esa lección procuro tenerla presente. Pero tú aquí no nos invitas a aprender de nuestros errores o vicios, sino a descubrir lo que no hemos conseguido y a aprender sufriendo. Y es que nuestros “no logros” pasan siempre a un segundo plano, al olvido.

Todos llevamos una libreta bien a mano donde tenemos apuntadas todas nuestras victorias, todos nuestros méritos y condecoraciones; nuestros momentos más felices. Quizás también por eso dijo el poeta: ‘Cualquiera tiempo pasado fue mejor’.

Gracias a este post voy a fijarme también en la ‘cruz’ de mi corazón y no sólo en su ‘cara’. Cara y cruz, alegrías y tristezas, ilusiones y desengaños, satisfacciones y sacrificios.

Desde luego, me ha gustado mucho el epitafio que citas de Chogyam Trungpa (“Trabajando la vulnerabilidad del corazón, se descubre el valor”), pero sin tu ayuda no habría llegado a profundizar en él. Porque tú no nos hablas de caer y levantarse, sino de crecer poniendo atención en aquello en que no crecemos.

VENÍA AQUI EXPRESAMENTE EN BUSCA DE ESTO. Porque todavía me cuesta creer que no estés hablando de ‘caer y levantarse’. E insisto, eso sería lo más fácil de entender y por eso digo en mi comentario que ese sentimiento que has tenido lo has cogido al vuelo, porque, como bien dices, lo más normal es colocarse en uno de esos dos bandos: vencedores o vencidos.

Pero el epitafio lo dice muy claro: “vulnerabilidad del corazón”, no de la voluntad. No hay caída, sólo hay DOLOR y sufrimiento; no estamos aprendiendo de nuestros errores o caídas, sino de esos sentimientos de los que huimos, de la CARA B del corazón.

Siempre he dicho que hay que conocer y saber lo que se quiere y sacrificarse y luchar por ello. Pero veo que es bueno tener presente esos sacrificios y luchas, y no dejar que las nuevas pieles nos hagan olvidar esas que vamos dejando atrás.

Si reconstruyo todo, diré que hay que vivir sufriendo y tener muy presente todo ese sufrimiento que conforma nuestra vida.

Sigo pensando en ello, gracias otra vez y más besos.

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