Nubes en la cabeza

desde abajo

” Desde niña me encanta jugar con las nubes, me fascinan los dibujos que forman, poder inventarlas, su esponjosa apariencia, nunca podré poseer una de esas nubes, pero puedo disfrutarlas con solo asomarme a la ventana, en un día claro y recuperar esa mirada iluminada de la niña que fuí “.

La mayoría de las cosas que nos hacen disfrutar, no podemos poseerlas, ni comprarlas, son como simples reflejos de una realidad mayor.

Si solo tenemos una cabeza, ¿De que nos sirve tener, más de un sombrero.. ? Tal vez, por eso nos rodeamos de sombras, que lo único que logran, es confundirnos en la luz.

Tal vez, solo tal vez, esa sea la primera lección a aprender, distinguir la luz de la sombra, aunque las dos sean necesarias para llegar al aprendizaje.

Brisa Urbana.
Imagen: Desconozco su autor

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Comentarios

Sin luz no habría sombra, y quizá sin sombras no seríamos completamente conscientes de la luz.

¿tú jugabas con las nubes? 🙂

Aun lo sigo haciendo 🙂

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